Matemáticas
Se te abre ese tema y lo que ese tema necesita para entenderse, no el temario entero. Si vienes por la regla de la cadena se abren veintidós temas de cincuenta y dos, y ninguno sobra.
Cuatro pasos, en este orden. El primero es el que casi nadie hace: preguntarte a qué viniste antes de enseñarte nada.
Un tema suelto o el curso completo. La mayoría viene por un tema: un parcial el martes, un hijo atascado en fracciones. Se elige eso primero, antes de ver ningún contenido.
Los temas se apoyan unos en otros. Pedir la regla de la cadena abre también derivadas, límites y funciones, porque sin eso no se entiende. Se te dice cuántos se abren y por qué antes de decidir.
Una pregunta por tema para saber qué ya sabes. No es un examen y se puede saltar. Sirve para no hacerte perder una clase entera explicándote algo que ya dominas.
El profesor explica, propone y corrige paso a paso. Los ejercicios se generan para ti: no los vas a encontrar buscando el enunciado. Y si pegas tu tarea, no se te resuelve: se te monta uno igual con otros números, resuelto entero, para que hagas el tuyo.

No. Dices qué tema necesitas y se abre ese y los que hagan falta para entenderlo. Antes de decidir se te dice cuántos son y por qué. Si prefieres el curso completo, también existe, y cuesta lo mismo: la modalidad se elige por lo que necesitas, no por lo que cuesta.
No, y es a propósito. Si pegas un ejercicio de tu tarea, el profesor reconoce de qué tipo es y te monta uno igual con otros números, resuelto paso a paso. El tuyo lo haces tú, que es lo único que sirve para el examen del viernes.
No están en ningún sitio. Se generan a partir de tu cuenta y del tema, así que dos personas reciben números distintos y el mismo enunciado no existe en ninguna otra parte. En matemáticas encontrar la respuesta es saltarse el ejercicio entero.
Se te dice cuáles y se te abren, no se te bloquea el tema que viniste a buscar. Al empezar la clase el profesor te avisa: «esto se apoya en factorización, si te atascas es probable que sea por ahí». Nombrar la base que falta es útil; decir «te faltan bases» no le sirve a nadie.
A cualquiera. Es la diferencia con un profesor particular: a las once de la noche del domingo, que es cuando de verdad aparece la duda, sigue estando.
Del A1 al C2, a tu ritmo
Sin permanencia y sin letra pequeña: cancelas cuando quieras y conservas el acceso hasta que termine el mes que pagaste. Y si algún día se te acaban los minutos de conversación, sigues estudiando: lo que se agota es hablar con el profesor, no el curso. Para colegios, universidades y empresas el precio se acuerda por convenio.
Cinco días hábiles para arrepentirte y recuperar tu dinero, sin dar motivos. Cómo se pide.
Formas de pago disponibles en Estados Unidos