Versión 1.0 · En vigor desde agosto de 2026
La protección de un menor tiene prioridad sobre cualquier objetivo comercial de Axiomnia. Esta página explica, sin adornos, qué hacemos con los datos de un niño, quién decide y qué puedes exigirnos.
No es una forma de hablar. El artículo 7 del Decreto 1377 de 2013 y la Sentencia C-748 de 2011 de la Corte Constitucional establecen que el tratamiento de datos de niños, niñas y adolescentes está proscrito, y solo se admite cuando se cumplen tres condiciones a la vez: que responda al interés superior del menor, que respete sus derechos fundamentales, y que exista autorización del representante legal habiendo escuchado previamente la opinión del menor. Axiomnia trata datos de menores amparándose en esa excepción, y a continuación explicamos cómo cumplimos cada una de las tres condiciones.
La finalidad es enseñar, y todo lo que hacemos con los datos se ordena a eso: saber qué domina el estudiante para ponerle el ejercicio siguiente, corregirle, y acreditar lo que aprendió. No usamos los datos de un menor para publicidad, no construimos perfiles comerciales, no los cedemos a terceros con fines de mercadeo, no los cruzamos con fuentes externas y no los empleamos para entrenar modelos de inteligencia artificial. Si un tratamiento no sirve para que el niño aprenda, no se hace.
La cuenta de un menor de dieciocho años requiere que se identifique a quien ejerce la patria potestad o la custodia. Al registrarse, el estudiante que declara ser menor no puede continuar sin indicar el nombre, el parentesco y el correo de su acudiente, y sin confirmar que esa persona autoriza el tratamiento. Esa autorización queda registrada a nombre del representante legal, no del menor, con su fecha y hora. Acto seguido enviamos a ese correo el aviso que exige el artículo 7 de la Ley 1581: qué datos se guardan, para qué, y cómo ejercer los derechos, incluida la opción de decirnos que no autoriza, en cuyo caso cerramos la cuenta. Cualquier operación que implique dinero exige además la sesión del acudiente.
El artículo 12 de la Ley 1098 de 2006 reconoce al menor el derecho a ser escuchado. Antes de empezar, la plataforma le explica con lenguaje adecuado a su edad qué se va a guardar y para qué, y le pide su conformidad en una pantalla propia, separada de la del acudiente. Si el menor no acepta, no se le graba la voz ni se le abren los ejercicios que la requieren; el resto del curso funciona igual. Esa negativa se puede cambiar en cualquier momento, en los dos sentidos.
Es el dato más delicado que puede tocar esta plataforma: la voz es un dato biométrico y por tanto sensible. Su tratamiento es facultativo y se autoriza aparte, nunca dentro de la autorización general. Y hay una cosa que un acudiente tiene derecho a saber antes de decidir: hoy el reconocimiento lo hace el navegador, y algunos navegadores, Chrome entre ellos, envían el audio a los servidores de su fabricante para convertirlo en texto. Eso lo decide el navegador, no Axiomnia, y no podemos desactivarlo desde aquí; significa que la voz del menor puede salir de su equipo hacia un tercero, posiblemente fuera de Colombia. A nosotros solo nos llega el texto: no recibimos, no guardamos ni reproducimos la grabación, y no alimenta ningún modelo. Si eso no le parece bien, puede desactivar los ejercicios de voz desde el perfil y el resto del curso funciona igual, sin perder acceso a nada. Cuando conectemos un motor propio de pronunciación se pedirá autorización específica y se dirá qué proveedor es y en qué país está.
El acudiente accede al avance por competencia, al tiempo de estudio, a los certificados y a las alertas que genere la plataforma. No accede al detalle literal de cada conversación del menor con el tutor. Ese límite es deliberado: la supervisión debe permitir cuidar sin convertirse en vigilancia, y un niño que sabe que cada frase suya se transcribe para sus padres deja de practicar. Si una alerta indica riesgo para el menor, ahí sí se comparte el contexto necesario con el acudiente.
El tutor está instruido para detectar señales de riesgo en lo que escribe el estudiante (indicios de maltrato, autolesión o peligro) y, ante ellas, dejar de dar clase, mostrar información de ayuda apropiada a la edad y generar una alerta al acudiente y, si el acceso llega por convenio, a la institución. No somos un servicio de salud mental ni de protección infantil, y lo decimos claramente en la propia alerta, junto con las líneas de atención competentes.
No aborda temas sexuales, violentos, políticos ni religiosos con un menor. No pide datos personales adicionales, ni dirección, ni teléfono, ni fotos. No propone encuentros ni comunicación fuera de la plataforma. No hace publicidad ni recomienda productos. El filtro que impone estas reglas se aplica antes de que la respuesta llegue a la pantalla, y cuando bloquea algo lo registra para poder auditarlo.
Una cuenta de menor no puede comprar tiempo adicional, ni ampliar el plan, ni contratar otra materia. Cualquier operación que implique dinero exige la sesión del acudiente. Tampoco hay elementos de gasto disfrazados de juego: no existen monedas, cajas ni recompensas que se puedan comprar.
Si la institución educativa contrata Axiomnia, es ella quien recoge y conserva las autorizaciones de los acudientes, y nosotros actuamos como encargados del tratamiento por cuenta de la institución. La institución define qué funcionalidades se habilitan. Los datos de los estudiantes de un colegio no se mezclan con los de otro ni con los de las cuentas particulares: cada institución solo ve lo suyo, y eso está impuesto en la propia base de datos, no solo en la aplicación.
Mientras la cuenta esté activa, y después el tiempo que exijan las obligaciones legales de conservación. Al cerrarse la cuenta se suprimen los datos del menor, salvo los mínimos necesarios para acreditar un certificado ya emitido, que se conservan de forma separada y sin uso comercial. El acudiente puede pedir la supresión anticipada escribiendo a datos@axiomnia.com.
Conocer, actualizar, rectificar y suprimir los datos, solicitar prueba de la autorización, ser informado del uso que se les ha dado, revocar la autorización y presentar quejas ante la Superintendencia de Industria y Comercio. Se ejercen en datos@axiomnia.com con los plazos de la Ley 1581 de 2012: diez días hábiles para consultas y quince para reclamos, prorrogables en los términos que la propia ley señala.
Cualquier acudiente, docente o institución puede escribir a datos@axiomnia.com para reportar un uso indebido, una respuesta inapropiada del tutor o cualquier situación que afecte a un menor. Los reportes que involucran a un menor se atienden con prioridad sobre cualquier otra cola de soporte. Si el reporte describe un riesgo inmediato, la cuenta se suspende mientras se revisa.
Si el menor reside en Estados Unidos y tiene menos de trece años, aplicamos COPPA y no abrimos la cuenta sin consentimiento verificable del padre, madre o tutor. Si reside en la Unión Europea o el Reino Unido, aplicamos el RGPD y la edad mínima de consentimiento digital que fije su país, con autorización del titular de la patria potestad por debajo de esa edad.
Esta política se revisa al menos una vez al año y cada vez que cambie una funcionalidad que afecte a menores. Cualquier cambio sustancial se comunica al correo del acudiente antes de aplicarse.
Para consultas sobre tus datos, escribe a datos@axiomnia.com.