Para colegios
Un curso más no resuelve nada si el docente no ve quién se está quedando atrás. Lo que cambia aquí es que sí lo ve, y a tiempo.

Cada estudiante lleva su propia ruta y su propio ritmo. El que va rápido no espera y el que va lento no se queda atrás en silencio.
El panel avisa de quién lleva días sin entrar o cuyo dominio está bajando, antes de que se convierta en una nota.
Cada institución opera en un espacio aislado del resto. Se pide autorización del acudiente y se le avisa, como manda la Ley 1581.
El contenido se descarga y la clase sigue sin internet. El progreso se sincroniza cuando vuelve.
Qué se estudia
El profesor inteligente dirige la clase igual sea cual sea la materia: sabe qué te toca, qué se te olvidó y cuánto aguantas hoy. Estas son las que están abiertas.
Seis niveles del A1 al C2, más un currículo escolar por grados para quien enseña en un colegio. Con pronunciación, canciones y modo sin conexión.
Ver el cursoDe fracciones a Cálculo I, pensado para reforzar. El estudiante elige el tema que se le atraviesa y se rastrea hacia atrás hasta encontrar el hueco que lo explica.
No, y no pretende. Se ocupa de la práctica individual, que es la que un docente con cuarenta estudiantes no puede dar. El docente sigue dando la clase y ahora ve datos de cada uno.
Se pide autorización expresa del acudiente antes de nada y se le notifica. Cada institución ve solo lo suyo y ningún docente ve estudiantes que no le corresponden.
Sí. Además de los niveles del marco común europeo hay una ruta ordenada por grados, y las unidades se pueden asignar por grupo.
Cada materia se contrata por separado. El convenio se amplía con la nueva materia y el precio se ajusta a los estudiantes que la vayan a usar; no hay que rehacerlo desde cero.
No hay mínimo rígido, pero el panel del docente empieza a valer la pena con un grupo entero. Se contrata por estudiante y por materia.
Dispositivos con navegador y una conexión aunque sea intermitente. No hay que instalar nada ni pedirle al área de sistemas que abra puertos.
Sí, la cuenta es del estudiante y funciona en los dos sitios. Lo que hace en casa cuenta igual y el docente lo ve.
El panel está pensado para no necesitar formación, pero al empezar hacemos una sesión de acompañamiento en línea con alguien del equipo, y el coordinador queda con ese contacto para lo que salga después. Todo es virtual: no hay que mover a nadie ni reservar una sala.